La Sicília
¿Fue el Viaje a Italia de Goethe que le despertó el deseo de conocer Sicilia y su gente? No, que ella recuerde. Sin embargo, Taormina es un vívido eco de las palabras del escritor: “Italia, sin la Sicilia, no hubiera dejado en el espíritu humano ninguna imagen. Es en Sicilia donde se encuentra la llave de todo”. ¿Llave de lo contingente?
Catania, un primer ensayo del mundo. Arte, vida e historia se anudan a través de las civilizaciones. El hombre espera enfrente de la pequeña iglesia de Sta. Catalina. El impacto de las luces de Navidad en la histórica plaza IX de abril y el del viacrucis de Pascua, cuando no sólo oscurece el día, también los hoteles y restaurantes. Los objetos eróticos del popular café Turrissis de Castelmola al lado de las mesas, mientras el sol atraviesa los muros del teatro griego e ilumina el mar: dócil, espera el momento de su desaparición, no sin antes mecerse en la blanca falda del Etna… De la mano de Dios, el volcán pasa a la de Mimo Jodice, el gran fotógrafo napolitano. El joven Andrea, en su colorante tienda de especies, responde en castellano. Sí, estudié literatura castellana, ¿un autor o autora? ¡Niebla, de Miguel de Unamuno! Franccesca sale de su casa con unos papeles en la mano, es geómetra… Aquí, es un paso previo para acabar arquitectura. Debe irse, tiene que ir a un pueblo cercano a medir unas propiedades.
¿Puede entenderse Sicilia sin Franco Battiato? Al revés tampoco, logró transmitir al mundo el valor de la isla y el enigma de lo humano.





